Mucha Ropa

Cuando entré a trabajar a mi actual lugar de trabajo, me llevé la grata sorpresa de ver mujeres desnudas. Sucede que mi recinto de trabajo es una editorial reconocida en el medio por su colección transgresora de relatos eróticos y por la fama de fotógrafo del jefe, quien es el autor intelectual del estudio llamado La escritura y el deseo; una colección fotográfica de autores (principalmente) de renombre acompañados de una mujer desnuda.

Así que cuando llegué por primera vez fue para mí, todo un atractivo visual muy agradable caminar por el pasillo y ver docenas de pendones de dicha colección, osea una hermosa chica desnuda en un pendón como de 2 metros de alto cada dos pasos. Con el tiempo de trabajar aquí una mujer desnuda se convierte en sólo eso, una mujer desnuda; una simple figura, pues pierde todo el morbo al que la sacrosanta educación cristiana tiene acostumbrada a la sociedad mexicana. Nunca he sido mocho, ni santo, ni nada por el estilo, me considero como dicen coquetamente «open mind» (con mis límites bien marcados). Pero aún así no todos los días llegas a un lugar así, con un aire artístico en torno al sexo, o al erotismo.

Así pues (por mero gusto, ya que las imágenes no hacen más que ser sólo imágenes) comencé a ver más allá (por muy cursi y pretencioso que suene) de lo que es una mujer desnuda, dejar de lado el hecho de ver las partes que nos censura la televisión, dejar de lado lo implícito de ver unos pezones, vello púbico, una vulva, ver en su total expresión el sexo de una mujer. Si uno retira todo ese morbo generado por la prohibición del mismo, si se limita todo ese misterio creado desde la infancia a la desnudez, nos quedamos con un cuerpo desnudo, y nada más. De ahí que uno comienza a darse cuenta de lo que es la sensualidad, la magia y el encanto que lleva una mujer en el cuerpo, ese algo que la hace mujer, que no es su sexo solamente; sino una sensualidad de cada trazo que forma el lienzo de su cuerpo, las líneas, las curvas, la fragilidad, la firmeza, la luz que genera la mujer desnuda como dice Mario Benedetti.

Es importante resaltar que una mujer desnuda es sólo eso: una mujer desnuda, y después de otorgarle la belleza de su misma desnudez, uno no puede en verdad conmoverse con ese cuerpo si no se le ama. Al menos así es para mí, no niego que toda mujer desnuda tiene una belleza, toda, así sea gorda, flaca, negra, amputada, lo que quieran, puesto que considero que la belleza parte de quien la mira. A su vez tengo la firme convicción y siempre lo aconsejo a las chicas, que aprendan a descubrir ellas mismas la belleza de su cuerpo, mirándose al espejo, descubriendo esa belleza que posee su cuerpo. En casos para chicas más desinhibidas, que se hagan un set fotográfico con un fotógrafo profesional.

Alguna vez fui asiduo fan de las Chicas Suicidas, del trabajo artístico del desnudo, y de todo eso; alguna vez, hoy me reservo el derecho de admisión a todo ese mundo por razones sentimentaloides que no nombraremos por aquí. Pero en verdad les digo, dénse una vuelta a ver a las chicas, ellas NO son modelos, ellas NO son anoréxicas, ellas NO son perfectas, simplemente están desnudas y tienen mucha actitud (y tatuajes y piercings en mayoría). Si les gusta, suscríbanse, las fotos están chidas, y las niñas también, y si les gusta aún más, postúlen y apliquen, sé de muchas de ustedes que serían Sucidide Girls en un dos por tres.

Si les interesa, independientemente de volverse chicas suicidas o no, tengo una amiga fotógrafa que podría retratarlas, ella gusta de la fotografía, y ustedes deben gustar de sus cuerpos…

Una mujer desnuda y en lo oscuro
tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre un desconsuelo
un apagón o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera un resplandor que da confianza
entonces dominguea el almanaque
vibran en su rincón las telarañas
y los ojos felices y felinos
miran y de mirar nunca se cansan.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
es una vocación para las manos
para los labios es casi un destino
y para el corazón un despilfarro
una mujer desnuda es un enigma
y siempre es una fiesta descifrarlo.

Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera una luz propia y nos enciende
el cielo raso se convierte en cielo
y es una gloria no ser inocente
una mujer querida o vislumbrada
desbarata por una vez la muerte.
Mario Benedetti

Ríanse de su pendejada…

Aprovechando lo freso de la sinceridad y todas esas cursilerías, les traigo un poco de humor auto referencial.

A continuación listaré situaciones en las que bien me he ganado el premio «Don pendejo» ya sea por lo cómico de la situación o lo estúpido de la misma (El orden es como las fui recordando):

  1. La vez que estuve a dos instantes de intentar comprar condones en una farmacia… VETERINARIA. Jajajaja, pues sí, como lo leen, iba yo muy contento a adquirir preservativos (porque soy un hombre responsable) y no leí que debajo de la gran leyenda FARMACIA decía VETERINARIA. Así que conforme iba entrando al lugar mi cerebro comenzó a asimilar la poca relación que tenían los bozales, cadenas y los perros enjaulados, con una sacrosanta farmacia. Que suerte que me percaté a tiempo, sino, jajaja no ma, imaginen…
  2. La vez que jugando ajedrez me caí de la silla, dos veces en menos de 5 segundos. Resulta que estaba en una intensa partida de ajedrez con mi hermano mayor; sumergido en la recta final de la partida, la pata trasera de la silla se rompió tirándome cómicamente al suelo. En el preciso instante en que todos reían (entiéndase todos como mi contrincante y un espectador) yo, aun inmerso en las jugadas del tablero, rápidamente me puse de pie, acomodé la silla en su lugar, y me senté, lo que evidentemente duró segundos pues la silla sin pata me propino otra caída aún más humillante que la anterior.
  3. La vez que me atropellaron. Si se ve desde el punto de la ironía: Iba saliendo del DOCTOR, con mi madre después de consulta de su OPERACIÓN de la nariz; cruzando la calle sobre el PASO PEATONAL, justo en frente del HOSPITAL ESPAÑOL; la persona que llamó a la ambulancia fue el DOCTOR que acababa de atender a mi mamá, y dicha ambulancia sólo tuvo que dar vuelta en u, para dejarnos en el hospital. Por cierto mi cuerpo del madrazo voló como a unos 100 metros de un PUENTE PEATONAL. Después de eso regresé al hospital varias veces, me dieron gorra, pulsera, chamarra y calendario (^_^).
  4. La vez que no entendí sino 10 minutos después, este chiste:-¿Qué haces si despiertas a media noche y ves flotando tu televisor?

    -no sé

    -le disparas al negro

    Cuando lo entendí, obviamente reía estúpidamente solo y todos se reían pero de mi.

  5. La vez que di la impresión de ser un homosexual que gusta del sexo salvaje.

    Situación: Me encontraba en un OXXO degustando una radioactiva sopa Maruchan con un amigo, dicho amigo había inundado su sopa con media botella de salsa valentina (ya imaginarán la bomba gástrica) y total, salimos de ahí y le pedí me acompañara a comprar condones al Sanborns. Así paso y mientras yo elegía marca, modelo, tamaño, aceites, lubricantes y demás, total que mientras yo veía qué pex, mi amigo se paseaba por ahí pendejeando, así que después de elegir dos paquetes grandes y un tubo de lubricante, cuando la señorita me cobra y me extiende mi compra, mi amigo dice (refiriéndose a la sopa maruchan) «no ma, ahora si voy a resentir esto en la noche», y en ese momento la cara de la señorita que atendía y de us amiga, fue invaluable, de foto. Lástima que yo aguanté la risa como pude y salí del lugar, al salir mi amigo extrañado preguntaba que de qué carajos me reía tan efusivamente… ahí surgieron los Momentos de Humor Homosexual Involuntario.

Diría mi hermano menor: Ríanse de su pendejada…

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Estaba escuchando: Peste Noire – Le mort joyeux
via FoxyTunes

¡Chicas!, para regalarle a sus maridos.

Encontrábame yo escribiendo lo que sería una entrada de este blog, pero me vi en la necesidad urgente de dejar esa entrada para después y traerles las últimas noticias.

Jajajaja, eso me hace recordar una todavía más bizarra, pero vamos por partes.

1. Calzones antipedos
2. Fragancia de Mujer.

¿Calzones anti pedos?
Así es, leíste bien, me acaban de pasar el link a los calzoncillos para caballero (y para dama hay también pero con menos opciones) que tienen tres maravillosas cualidades:

  1. Sistema resaltador de paquete. Ya no más recurso de calcetín, luce tu paquete cómodamente.
  2. Sistema ajustador. Nada de que me aprieta o me queda guango, no señor, justo a la medida.
  3. Sistema antiflatulencias. Así es, una capa de carbono con no sé qué que reduce el olor de las flatulencias.
Ya no más, perder amigos para conservar las tripas, se acabó usar calcetines para ligar en los antros, adiós a dolores innecesarios. La ropa interior que buscas esta AQUÍ.

JAJAJAJAJAJA.

Gran idea la neta, pero me da un buen de risa pensar en los usos non gratos de dicho artilugio.

Y bueno, en numero dos

Fragancia de mujer.

¿Cansado de masturbarte aburridamente? ¿el olor a plástico de tu muñeca inflable Peggy Sue ya no te enciende en pasión como antes? ¿Crees que jamás conocerás lo que es una mujer de verdad? Pues ya no sufras más, tengo la solución para ti.

Píquele y vea

¿Cómo ven?
Calzones anti pedos y fragancia vaginal, ¿qué sigue? ¿chocolates rellenos sabor semen?¿ Suelas anti heces de perro?(ese no estaría mal, también anti chicles).
En fin, si están interesados los respectivos links: Calzones antipedos, Fragancia Vaginal.