Me gusta el color azul de tu cabello rosa

Me gusta el color azul de tu cabello rosa y el tono gris de tus ojos color miel. Como cuando mirándonos con los ojos cerrados nos decimos las cosas que pensamos si cruzar palabra. Así cuando nos penetramos como bestias con la ropa puesta o cuando miramos dos horas de noticias amarillistas sin la tele puesta. Sencillo como la física cuántica, o eterno como el cigarro que te fumas mientras te miro el alma a cada bocanada de humo, así es nuestro amor, tiempo que no se ha dado y un instante que se nos fue ya de las manos.

¿Te acuerdas de cuando Continuar leyendo “Me gusta el color azul de tu cabello rosa”

Julieta III

Su piel a media luz resultó ser camaleónica.

De color morena suave, blanco fuerte, rosa húmedo, rojo whiskey y café cristalino; Julieta Fabiola pintaba la habitación con las sombras calurosas que exhalaba por la boca. Como fragmentos de cristal que rebotan al estrellarse contra el suelo, el sudor de su cuerpo reflejaba en colores incoloros por las grietas de mis labios.

Su piel a media luz resultó ser camaleónica.

De color morena suave, blanco fuerte, rosa húmedo, rojo whiskey y café cristalino; Julieta Fabiola pintaba la habitación con las sombras calurosas que exhalaba por la boca. Como fragmentos de cristal que rebotan al estrellarse contra el suelo, el sudor de su cuerpo reflejaba en colores incoloros por las grietas de mis labios.

A mi no me importó su copa Continuar leyendo “Julieta III”

Julieta II

Yo no sabía que te amaba, que te necesitaba y que te había esperado todo este tiempo,
yo no sabía ni cómo te llamabas, Julieta, pero ahí estaba yo
a dos segundos de besarte los labios y averiguar a qué sabía tu saliva.

Tus labios se desprendieron del vaso como en cámara lenta, y yo, juro que con esa cara que argumentas era de gran seguridad, no sabía si besarte u ofrecerte rellenar tu vaso. En ese instante te llamabas Fabiola y cuando el mesero se acercó a ver si no nos hacía falta nada, me acerqué a ti y comencé a degustar el fino sabor a whiskey en tus labios.

Yo no sabía que te amaba, que te necesitaba y que te había esperado todo este tiempo,
yo no sabía que tu boca sabía a whiskey, a mi ni me gustaba el whiskey,
pero ahí estaba yo a dos segundos de besar tu cuello y averiguar de que color era tu piel a media luz.

Julieta I

La vi una vez, con su vestido café y su cabello rizado, perforación en la nariz y una copa 32b que le causaba conflicto, yo no le cambiaría nada, solamente el hecho de no verla sólo una vez. Ella argumentó que se llamaba Julieta, yo le vi cara de Fabiola, pero ella insistió en llamarse Julieta. Así pues Julieta y yo caminamos juntos hasta la estación del metro ella dijo que no era de aquí, así que cordialmente me aventuré a invitarla a conocer la ciudad. Caminamos por el Zócalo, visitamos la catedral, Bellas Artes, Minería, la casa del pavo, y el buffete de comida china.

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